Lo que pienso acaba influenciando en lo que siento y en lo que deseo, y al revés.
Los humanos no solo nos emocionamos, pero además estamos dotados de inteligencia, a diferencia de los animales que sí, conforme estudios científicos, tienen emociones al igual que nosotros. Como consecuencia, hemos utilizado esta inteligencia para gestionar nuestras emociones. La pregunta es: esta gestión de las emociones se ha hecho en un sentido positivo o negativo?
Eduard Punset, en su libro''Viaje al amor'', afirma que hemos hecho funcionar mal nuestras emociones por tal de poder sobrevivir. Ya que cuando uno tiene miedo, toma decisiones tales como huir o luchar; o cuando siente que el peligro le acecha, está alerta, lo que finalmente lleva a situaciones de estrés o ansiedad. Es esto negativo? No hay emociones negativas ni tampoco positivas. Las emociones nos ayudan a sobrevivir. Aún así, y según se gestionen o regulen, estas emociones puede tener efectos negativos sobre nuestra salud, tanto física, como psíquica.
Todos y cada uno de nosotros se ha encontrado en la situación de sentir algo, no saber transmitirlo y como tal, no poder expresarlo. ¿Y como es esto posible, teniendo en cuenta que somos los únicos seres dotados de inteligencia del planeta? Miguel de Unamuno decía que cuando se encuentran dos personas, no hay dos sinó seis personas diferentes. Una es como uno mismo cree que es, la segunda es como el otro la ve, y la tercera es como uno realmente es. Multiplicado por dos nos da seis. Imaginaros pues lo complejo que es el proceso de comunicación dentro de esos parámetros.
La educación emocional trata de:
- identificación
- aceptación
- comprensión
- regulación
- expresión
El estado más alto dentro del proceso de la educación emocional es expresar emociones. Quien llega a este punto puede considerar que sabe regularse. Y como resultado, si tu sabes gestionar tus emociones, sabrás gestionar a los demás.
Identificación de las emociones. Cuando algo nos emociona nos damos cuenta de ello mediante la reacción de nuestro cuerpo ( miedo- sudoración, latidos acelerados del corazón). Hay personas que se saltan la fase emocional (por ejemplo saber que sienten cuando dan una presentación en público - algunos vergüenza, otros miedo, otros rechazo), o simplemente reaccionan rápidamente ( recurren al neocortex -pensamiento - buscan estrategias para resolver la situación a la que están expuestos). Tenemos miedo porque tenemos una baja autoestima.
Para poder superar situaciones de miedo y conseguir tener una buena autoestima podemos recurrir a las visualizaciones. Lo mejor en estos casos es ponerse en manos de profesionales, aunque con el tiempo podemos llevarlas a cabo nosotros mismos.
El proceso emocional se desarrollaría de la siguiente manera:
Nos encontramos en una situación que nos emociona ( por ejemplo, sorpresa). La interpretamos, cosa que conlleva a una activación química (por ejemplo, músculos que se activan - los de la cara en un principio). La consecuencia inmediata seria la producción de un cierto estado interno ( alegría o tristeza), dependiendo de la interpretación que uno mismo hace de la situación. Hay que añadir que esta interpretación será diferente en lo que a cada persona se refiere. Seguimos con la expresión de la emoción ( esta expresión puede ser fisica - body language o verbal. ) Seguidamente estamos predispuestos a actuar. Y aquí hay que añadir que actuaremos en función de nuestra interpretación de la realidad, dada por las experiencias vividas hasta el presente.
Somos el resultado de nuestra herencia genética ( 30%) y el entorno o las experiencias vividas (70%) hasta el momento. Cuanto más adaptables somos más evolucionamos y el peso de la herencia genética disminuye considerablemente. La herencia genética más las experiencias vividas determinará como vivimos las emociones.
''Seremos lo que viviremos.''
De aquí a 10 años tu cerebro cambiará. Tu lectura de tu entorno será diferente de la que tienes ahora ya que dependerá de las experiencias que tendrás de aquí en 10 años. Podemos diseñar nuestras experiencias futuras y así cambiar nuestro proceso emocional. Nuestras experiencias pueden ser internas o externas: las dos pueden provocar cambios en nuestro proceso emocional. Los cambios en nuestras experiencias internas provocarán cambios en la externa. Por ejemplo, podemos leer un libro, un blog, un artículo que nos impacta a nivel interno. Este impacto tendrá su aplicación en la experiencia externa. Posiblemente, si se trata de miedo al hablar en público, al seguir ciertas técnicas o métodos expuestos en el material consultado serás más eficaz o estarás más tranquilo al ofrecer una conferencia. Muchos ejercicios de PNL ( programación neurolinguistica ) nos ayuda a desprogramar el cerebro y volver a reprogramarlo en función de lo que necesitemos. Mediante el lenguaje interno podemos construir nuevos sinapsis, lo que desarrolla la creatividad y nos lleva a innovar tanto a nivel interno como externo.
¿Qué pasa cuando rechazamos o aceptamos las emociones?
Como consecuencias positivas tendremos un cambio de punto de vista, superación de problemas, liberación, seremos más asertivos, etc. La parte negativa seria posibles problemas relacionales, debilidad, desconfianza, insensibilidad, etc, para mencionar unos pocos. Reprimir las emociones de pequeños desarrolla en el adulto distorsión de las mismas o de los estados emocionales. Por ejemplo, una persona tímida pasa mucho miedo y vergüenza y como tal las oportunidades en el campo personal, social y profesional pasarán de largo. Esta persona, si sabe identificar sus emociones, los comprende y acepta hará una actuación en este sentido, actuación determinada por la interpretación del miedo como oportunidad. Al hacer este cambio interno podrá cambiar sus experiencias externas.
Tenemos derecho a sentir. No obstante, el comportamiento derivado de la mala gestión de las emociones no siempre es legitimo. No se trata de inhibir o reprimir las emociones sinó de entenderlas, aceptarlas y gestionarlas.
It will contnue...
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